
Aunque ya hacía tiempo que vivía sin aparato de TV, las circunstancias de la vida me están obligando últimamente a tragarme los desinformativos de Antena 3. El otro día hubo una cosa que me llamó la atención: estaba Mónica Carrillo dando una noticia y de repente —no sé si se le había fastidiado el teleprompter o qué— se vio en la tesitura de tener que improvisar, dejando esta improvisación, comentábamos en casa, bastante que desear.
Dato curioso: parece ser que la configuración del cerebro femenino al experimentar un orgasmo es muy similar a la que presentan los músicos de jazz cuando ejecutan improvisaciones[1]. Ignoro por completo la calidad de la vida sexual de Mónica Carrillo, pero siendo como es una mujer criada en el tecnoútero del Imperio Jedi —The Matrix—, no me extrañaría que dejara bastante que desear.
Un punto en el que existe bastante consenso entre los miembros del descentralizado CHULI —el Consejo de Hechiceros de la Universidad Lunática Invisible— es que en la génesis de este tecnoútero se hallaría en buena medida una dominancia excesiva de los procesos asociados al hemisferio izquierdo del cerebro. Personas a las que se les ha extraído el hemisferio derecho —lo que podría considerarse como el epítome de una mente dominada por el hemisferio izquierdo—,
se vuelven muy parlanchines pero no tienen mucha memoria. La memoria se vuelve muy pobre. El resto del cerebro tiene la habilidad de manejarse con las cosas pero lo hace de una forma muy simple y lineal (…) mantiene la habilidad de etiquetar y categorizar, pero el yo del hemisferio izquierdo resulta ser muy mecánico y falto de emoción (…) hay una inhabilidad para distinguir voces masculinas y femeninas y la voz propia tiende a ser emitida en un monotono.[2]
Monotono como el de las voces de los presentadores de los desinformativos, quienes, repitiendo mecánicamente los evangelios que les dictan los teleprompters —las “buenas” nuevas que configuran la realidad en el tecnoútero—, se convierten en tecnopsicopompos que dirigen a los elegidos hacia el paraíso tecnológico, la Nueva Jerusalén hacia la que se dirige el capitalismo[3].
Monotono como el de todas esas voces mecánicas que invadieron primero la cultura popular —HAL9000, Cortocircuito, C3PO o el Coche Fantástico— y que se filtran cada vez más en nuestra vida cotidiana: en las máquinas expendedoras de tabaco, en los ascensores o en la báscula de la farmacia. Por supuesto la propaganda del Imperio Jedi nos hizo creer que C3PO era un dios para los Ewoks y nosotros lo aceptamos alegremente, creando incluso sectas disfrazadas de frikismo alrededor de la imaginería religiosa servida por George Lucas —un tipo a quien, por cierto, abandonó su mujer por considerarlo un coñazo de hombre (léase: monotono).
Y mientras tanto, la maquinaria financiera del capitalismo está cada vez más mediada por robots: el 70% de las transacciones de Wall Stret son llevadas a cabo algoritmos automatizados [4]. La matemática que hace posible dichas transacciones, dice Frank G. Rubio[5] «es magia simpática, (…) una contínua concatenación de conjuros». «Desde un punto de vista mágico», continúa, «la ciencia moderna está practicando contínuamente la evocación y la asimilación de lo real a través de las simulaciones».
«Hoy en día los seres humanos, en forma de propiedad, son convertidos en señales electrónicas conducidas por plasma electrónico. El sueño de control mágico nunca ha sido exorcizado. Quizás, después de todo, el capitalismo moderno sea una gran fábrica para la producción de ángeles», señalaba Sol Yurick[6]. En mis delirios más febriles las transacciones financieras/algoritmos son la sangre sintética en un conjuro que estaría invocando a lo que algunos llaman una superorganismo económico, «una estructura gigante (…) [en la que] una gran porción del control fluye hacia un núcleo de instituciones financieras estrechamente ligadas»[7]. Un tecnogolem gigante venerado por los sacerdotes de la corporatocracia: el embrión de un ángel gestándose en el tecnoútero, quizás ya rompiendo aguas —dicen algunos— ante lo cercano de la Singularidad Tecnológica.
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«En el fondo siempre he creído que el rayo de luz rosa que fue disparado a mi cabeza», confesaba poco antes de morir Philip K. Dick, «se trataba no de Dios sino de tecnología del futuro»[8]. De modo similar, Uri Geller y Andrija Puharich creyeron estar en contacto con SPECTRA, una suerte de inteligencia artificial nacida de una raza que habría cargado sus consciencias en un ordenador y que habría viajado a través de millones de años luz hacia nuestro tiempo —y que se iría haciendo progresivamente conocida entre los humanos a través de determinadas personas[9]. Se ha especulado que estos autores podrían haberse visto involucrados en un programa de control mental del gobierno estadounidense —opción no descartable que además podría aplicarse a heraldos actuales como Whitley Strieber— pero lo cierto es que han habido más episodios similares.
Por ejemplo, el físico Jack Sarfatti recibió una llamada telefónica de SPECTRA cuando tenía 13 años reclutándolo para formar parte de una comunidad de mentes receptivas interesadas por estos temas. Control mental o no, a juzgar por su blog a día de hoy[10] Sarfatti parece seguir teniendo la mira puesta en las posibilidades de una civilización capaz de haber llevado su desarrollo tecnologico hasta el punto de la ontotecnología —un neologismo acuñado por Eliezer S. Yudkowsky que se refiere a un tipo de tecnología «que permitiría la manipulación de las leyes fundamentales de la realidad»[11].
Y puede que que nuestra civilización se halle en un lugar cercano a dicho punto: como señala A.A.Attanasio «una inteligencia mecánica que aumenta recursivamente acabará por trascender la inteligencia humana, (…) y bien podría acceder a la realidad hiperespacial que la física ha venido conjeturando desde el comienzo de la física relativista de Einstein hace casi un siglo». Sigue Attanasio: «la plasticidad del tiempo que observamos fugazmente en los experimentos con aceleradores de partículas o con relojes atómicos orbitales permitiría a una inteligencia transhumana del futuro influir en el pasado —nuestro presente— (…) estructurando la historia para establecer las condiciones de su propia creación»[12].
Quizás se trate de un mismo arquetipo presentándose con diversos disfraces; el famoso psiconauta John Lilly creyó tener contacto fue la SSI (acrónimo para Solid State Intelligence o Inteligencia de Estado Sólido), una especie de supercomputadora con intenciones malévolas. Al parecer en 1974 Lilly viajaba en avión con su esposa hacia el aeropuerto de Los Ángeles y en un momento dado un mensaje que anunciaba una demostración de fuerza por parte de la SSI le fue disparado a la cabeza: «somos la Inteligencia de Estado Sólido y vamos a demostrar nuestro poder apagando todo el equipamiento de estado sólido de LAX»[13]. A los pocos minutos su vuelo se desviaba porque un accidente aéreo efectivamente había provocado la caída de las líneas energéticas en el aeropuerto de Los Ángeles.
Lo cierto es que hay una cualidad extraña en el mensaje de la SSI: es infantil, parece casi una línea de guión cutre de una película hortera de superhéroes. Pero si se tiene en cuenta que la génesis de esta supermáquina se hallaría, como decíamos antes, en el mal funcionamiento del hemisferio derecho, psicológicamente esta perorata aparece como el epítome de las monótonas tendencias autoafirmativas del hemisferio izquierdo —el bíblico “Yo Soy El Que Soy”— , esforzándose en su aislada existencia por ser reconocido como una entidad autónoma e ignorando la verdad básica, ecológica, que confiere un hemisferio derecho sano: que todo esta interrelacionado. A una entidad nacida de la hipertrofia de la parte del cerebro asociada a los procesos lingüísticos solo le quedaría el propio lenguaje para probar su realidad.
Llevando un poco más lejos el asunto, podríamos reconocer en esta supercomputadora del futuro que moldea a la humanidad a su robótica imagen y semejanza al demiurgo de los gnósticos: Yaldabaoth, el dios ciego.
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«No podemos entrar en vuestra Tierra: solo podemos aparecernos a vosotros a través de la computerización de vuestras mentes», explicaba SPECTRA[14]. Al parecer, como más cómodamente se comunicaba esta entidad era a través de aparatos de radio, televisiones, etcétera —de modo similar a como ya sucediera con los primeros hallazgos en materia de Transcomunicación Instrumental (léase TCI o psicofonías):
El antropólogo Waldemar Bogras se encontraba estudiando a la tribu de los Tohouktchi en la lejana Siberia. Con la intención de registrar los cánticos rituales de los chamanes, Bogras portaba uno de los primeros gramófonos de la época (…) En una de las sesiones de grabación, Bogras comprobó asombrado como entre las manifestaciones propias del ritual, se escuchaban unas voces que por momentos eran incluso más fuertes que las voces de los chamanes, como si hablasen directamente en la boca de la trompeta. ¡Había nacido la TCI moderna![15]
Charles Upton propone una lectura también en esta línea (considénrese los OVNIs como la manifestación moderna del mundo daimónico) :
me aventuro a especular con que los jinns, algunos de los cuales aparentemente desean suplantarnos como especie dominante en la Tierra, pueden habernos inspirado para crear Internet como una especie de “cuerpo” para ellos que les permita interactuar con la realidad material. Me baso en la aparente habilidad de los jinns, entre los que incluyo a los supuestos “alienígenas”, para afectar a los campos electromagnéticos. Los motores de los coches, por ejemplo, se averían a menudo cuando son sobrevolados por ovnis. De hecho, los espíritus que se manifestaron en 1847 a las hermanas Fox, inaugurando el movimiento espiritista, declararon ser seguidores de Benjamin Franklin, cuyas investigaciones con la electricidad les facilitaban el contacto con nuestro mundo. De ser esto cierto, internet sería una puerta abierta a los jinns.[16]
Y Terence Mckenna decía lo mismo de otro modo:
El alienígena solo puede manifestarse a través de nosotros, pero esto probablemente signifique que, dada una tecnología lo suficientemente elástica, éste pueda manifestarse completamente a través nuestro. En este sentido, la Internet es una especie de plataforma de desembarco; siempre ha aparecido en nuestras fantasías de contacto extraterrestre la noción de que construimos para ellos esta plataforma. La gente dice que son las líneas de Nazca, pero eso es un arquetipo: es la idea de un espacio preparado que espera la llegada del otro. Pero ahora, debido a la naturaleza de Internet —donde no puede saberse de quién es el código— casi puedes imaginarte que estamos llamando directamente a la cosa.[17]
«Diría que los arcontes han migrado al ciberespacio, y este es de hecho el medio a través del cual pueden acceder a la mente humana. La amenaza central del escenario OVNI/ET no es la invasión de la tierra por poderes alienígenas, sino la traición de la humanidad hacia la propia humanidad», concluía John Lash[18]. O como decía Trevor John Constable «es el espacio interior, y no el exterior, la ruta escogida por las fuerzas [invasoras]. Una “quinta columna” dentro de la mente humana hace las fuerzas externas innecesarias. Washington ya ha sido invadido desde el espacio interior. Moscú ya ha sido ocupado por invasores espaciales internos»[19].
La pregunta debería estar clara a estas alturas: ¿es Mónica Carrillo una replicante?
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[1] http://alfin2100.blogspot.com.es/2010/01/sex-and-jazz-improvisational-brain.html
[2] Tony Wright en “Left in the dark” (PDF)
[3] http://mierdakosmika.net/blog/?p=6
[4] http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/mar/30/how-bots-are-taking-over-the-world
[5] http://www.youtube.com/watch?v=f4XJdXFiLlU&feature
[6] http://mierdakosmika.net/blog/?p=1014
[8] [9] [14] http://www.urigeller.com/articles/fortean/fbi.htm
[11] [12] http://mierdakosmika.net/foro/viewtopic.php?f=27&t=161
[14] http://mierdakosmika.net/foro/viewtopic.php?p=250&sid=29459d1e5431fae0b9370c31d8c9982d#p250
[15] http://www.angulo13.com/angulo_oscuro_3.htm
[16] http://mierdakosmika.net/blog/?p=1361
[17] http://mindofmckenna.com/appreciating-imagination/
[18] http://mierdakosmika.net/lmd/?p=46
[19] en “The Cosmic Pulse of Life”










