
Hace algún tiempo tuve el placer de conocer a John Lamb Lash, quien reside actualmente en la serranía de Málaga. Desde este lugar pueden contemplarse en el horizonte trazos del continente africano, vista que parece mantenerlo en contacto con los saberes ancestrales a los cuales ha dedicado una vida entera de trabajo, estudio y experimentación. John vivió de lleno la revolución psiquedélica de los años 60, y forma parte del pequeño grupo que siguió manteniendo encendido el fuego de la misma mientras el movimiento se disolvía irremediablemente.
Nos hallamos pues ante un sabio contemporáneo de la tribu psiquedélica, definido incluso por algunos como “el verdadero sucesor de Mircea Eliade”. De naturaleza mística desde su más tierna infancia, se convirtió durante su juventud en uno de los astrólogos más cotizados de la época–formulando de hecho nuevas aproximaciones a esta ciencia maldita que pueden encontrarse en su libro “Quest for the Zodiac: The Cosmic Code Beyond Astrology”. Sin embargo, dejó este camino para dedicarse al estudio del “misticismo experimental” con plantas sagradas, llevando a cabo diversos viajes —compartió andanzas con el polémico Carlos Castaneda— y combinando su experiencia con un impresionante volúmen de investigación académica independiente sobre una ingente multitud de materias que incluyen mitología comparativa, historia de las religiones, antropología, gnosticismo, chamanismo, enteógenos, alquimia, estudios esotéricos, ecofeminismo, o ecología profunda por nombrar unas pocas.
John considera que las ideas expresadas en su último libro “Not in his Image” —una reinterpretación de las antiguas tradiciones gnósticas— han sido el motor tras su búsqueda vital. La intención de quien escribe estas líneas era entrevistarle sobre estas ideas: la impresión que se llevó de Lash fue la de un hombre visiblemente cansado, desgastado por el peso de traer al mundo una vasta cosmología —radicalmente opuesta al sistema de creencias actual— y desilusionado por la dirección que está tomando la escena psiquedélica mayoritaria. John es consciente de que el cambio en los sistemas de creencias es algo que el 99% de las personas no desea, y en algún lugar ha expresado su sensación de estar “montando una fabulosa fiesta a la que nadie luego va a acudir” —podéis haceros una ligera idea de dicha fiesta consultando la guía de lectura de su denso sitio web, Metahistory.org.
John fue muy amable al dedicarme su tiempo y enseñarme cosas interesantes durante mis dos días de estancia allí, pero a su vez expresó su cansancio con el tema de las entrevistas. Así que, como quien escribe este vuestro blogs quería mantener el formato usado con anteriores conversaciones como la mantenida Drew Hempel o Jason Horsley, le propuse construir una entrevista sintetizando los numerosos diálogos que ha intercambiado con otras personas y que se hallan esparcidas por la red —sin decir por supuesto nada que no haya salido antes de su boca.
Así que eso es exactamente lo que sigue a continuación; vale, es un poco fulero pero, ¿no hacía lo mismo con Sócrates aquel tipo de Atenas que os hacían estudiar en el instituto? Ah, amigos: tendréis que echarle algo de imaginación al tema —y este sea quizá el mensaje más importante de las enseñanzas de John.



