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Escepticismo v2.0remitido a mondopsicotronico.net por Mutante AnónimoEscepticismo como ideología (pseudo-escepticismo)El escepticismo, entendido como método, (llamado por ello escepticismo científico o metodológico) consiste en dudar (no afirmar ni negar) aquellas afirmaciones o tesis que no están debidamente respaldadas por la evidencia o soporte correspondiente. La persona que usa el escepticismo como método se abstiene de llegar a conclusiones categórica basadas en evidencia insuficiente o no concluyentes. La razón es obvia: la falta de evidencia no prueba nada (solo que no hay evidencias), por lo que si no se tienen evidencias a favor o en contra de algo, no podemos afirmar o negar nada sobre ello con el respaldo y seguridad suficiente. (De paso, es importante entender que la evidencia empírica frecuentemente es una cuestión de grados; casi nunca es algo absoluto y definitivo; y muchas veces la evidencia puede ser contradictoria o controversial. Pero en todos esos casos, el juicio que uno se forme debe ser acorde con el peso y grado del conjunto de la mejor evidencia disponible) En este sentido, el escepticismo como método es esencial en cualquier actividad intelectual y racional que busque la verdad: ante una afirmación (del tipo que sea), se intentará buscar las pruebas o evidencias que las respalden (o la refuten), y solo después de efectuada esta operación (muchas veces difícil, ya que puede tomar algún tiempo de búsqueda, estudio y reflexión), es que se puede llegar a una conclusión fundamentada. En este sentido, el escepticismo es una fase de la investigación, no una doctrina ideológica. La ventaja de la duda usada como método es: 1) Evita que se prejuzgue la tesis analizada
2) Permite evaluar con igual rigor las evidencias a favor y en contra de la tesis estudiada, ya que no predispone el ánimo a favor o en contra de ella.
3) Ofrece mayores garantías de llegar a una conclusión correcta, a partir de un estudio serio y objetivo de toda la evidencia disponible. Pero además del escepticismo como método, existe también (y es lo más frecuente que se observa, sobre todo en internet en los autoproclamados “escépticos”; y lo que analizaremos aquí) el escepticismo ideológico (o pseudo-escepticismo) al que subyacen a su vez otras ideologías. 1) Materialismo: el materialismo es el conjunto de doctrinas filosóficas que sostienen que solamente existe la “materia” y las propiedades derivadas o atribuidas a ella. Existen varias doctrinas materialistas, pero todas ellas tienen en común la tesis central de que solo existe la materia.
Los pseudo-escépticos pueden adscribirse a cualquiera de estas tesis materialistas; pero hay alguna evidencia histórica de que, al menos algunos de los principales fundadores o representantes del movimiento pseudo-escéptico organizado eran partidarios de una versión bastante autoritaria y extremista dentro de las corrientes materialistas, a saber: el estalinismo.
Pero no se debe pensar que la motivación de estos sujetos es política (dentro del mundo pseudo-escéptico hay partidarios de izquierda y de derecha); antes bien, es filosófica, en el sentido de que ella tiene que ver con la concepción materialista del mundo (que excluye lo no-material, vale decir, a Dios, la espiritualidad, los fenómenos paranormales, etc.)
En suma, la consecuencia lógica de esta tesis materialista es que no existen entidades inmateriales (como Dios, los fenómenos paranormales, etc.). Por este motivo, el pseudo-escéptico en general:
1) Es ateo convencido: cree intensamente en la inexistencia de Dios. Y frecuentemente, tiene un profundo desprecio, odio y hostilidad hacia Dios, y dedica bastante tiempo tratando de refutar su existencia, o de convencer a los demás de que no existe (o insultando a los creyentes en Dios). Por este motivo, no son críticos del ateísmo ni de las implicaciones que éste tiene en el ámbito moral y psicológico, tal como han señalado algunos críticos.
Excepcionalmente, pueden encontrarse agnósticos (que tampoco creen en Dios, pero no niegan su existencia como sí hace el ateo), y muy rara vez algún creyente en Dios (caso de Martin Gardner. Este último, ha sido criticado por los pseudo-escépticos ateos más radicales por ser inconsistente: si Gardner es materialista, naturalista y “escéptico”, no debería creer en Dios)
2) Ataca persistentemente a la parapsicología: ya que considera que los fenómenos paranormales son incompatibles con el materialismo, y amenazan con refutarlo. El pseudo-escéptico ve la investigación en parapsicología como algo que pudiera refutar el materialismo; de allí que dedique todas sus fuerzas por desacreditar esta disciplina.
La estigmatiza como “pseudociencia”, precisamente para que no se le tome en serio. Lo interesante de esto, es que aun cuando fuese “pseudociencia”, eso no nos dice nada sobre si los fenómenos que ella estudia existen o no. Además, el concepto de pseudociencia es bastante controvertido
3) Ataca cualquier forma de espiritualidad y concepto trascendencia: ya que para el pseudo-escéptico ateo (que es la regla), no existe el espíritu, ni la consciencia, ni la mente como algo independiente del cuerpo físico. La consciencia es producto del cerebro, y al morir éste, desaparece la consciencia para siempre. El ser humano es un producto accidental de la Naturaleza, sin sentido ni significado último alguno.
Para ellos, el ser humano es su cuerpo, y se extinguirá con su muerte. El ser humano no tiene un significado último ni trascendente, sino que está condenado irremediablemente a la extinción permanente y absoluta. (Dejando de lado la verdad o falsedad de esta posición, son evidentes las consecuencias psicológicas y morales que puede producir en una persona el asumir de forma consciente y consistente esta tesis.)
Esta es la razón por la cuál el pseudo-escéptico dedica tanto tiempo y esfuerzo en refutar las investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte, y otros fenómenos que aparentemente sugieren que la consciencia puede sobrevivir a la muerte biológica. Y lo hace con una retórica y unos argumentos predecibles. De todo lo anterior se sigue que el pseudo-escéptico no tiene dudas sobre los fenómenos paranormales, Dios, o cualquier entidad inmaterial. Y no las tiene, porque su propia visión materialista excluye la existencia (e incluso la posibilidad) de tales fenómenos. Por el contrario, su convicción es que tales fenómenos son imposibles, y niega cualquier evidencia o argumento a favor de ellos.
Esta es la razón por la que no pueden ser escépticos metodológicos respecto de estos temas (y es la razón por la cuál no son escépticos sino pseudo-escépticos, es decir escépticos falsos). Por eso, en el artículo de Wikipedia sobre pseudo-escepticismo, la primera característica sobre ellos es “tendencia a negar más bien que a dudar”.
2) Positivismo: esta tesis filosófica señala que sólo tienen sentido aquellas afirmaciones que han sido comprobadas empíricamente. El resto, no tiene sentido, o son pseudociencia.
Esta tesis predomina especialmente en los científicos naturales. Esta es la razón por la cuál muchos pseudo-escépticos consideran a las ciencias sociales como “no-ciencias”, o “pseudo-ciencias”, ya que para ellas solo son ciencias las naturales. Y el método científico es uno solo: el experimental.
El positivismo ha sido considerado como superado en la filosofía, y casi ningún filósofo actual lo toma en serioo lo defiende.
Excepcionalmente, se pueden encontrar pseudo-escépticos que sostengan tesis diferentes (pero muy cercanas) al positivismo empirista (ej: el racioempirismo, etc.)
3) Ateísmo: definido como la creencia en que Dios no existe. No es una duda sobre Dios, sino una posición definida que afirma su inexistencia (o niega su existencia).
Como ya hemos mencionado, el ateísmo es una consecuencia lógica y necesaria del materialismo consistente. Pero no todos los ateos son materialistas: hay personas que son ateas por otras razones (ej: creencia en ciertas religiones ateas como el budismo; o sencillamente no creen que Dios exista, sin profundizar en los motivos de tal creencia). Por ende, no todos los ateos son necesariamente pseudo-escépticos.
Es importante captar que el escepticismo ideológico (pseudo-escepticismo) contiene las anteriores características como parte doctrinaria de las creencias y criterios que lo constituyen. Pero eso no implica que todos los pseudo-escépticos tengan plena consciencia de tales características de la misma forma que muchos comunistas no tienen consciencia de todas las tesis que conforman el marxismo.
Los pseudo-escépticos, casi siempre, se organizan en grupos autocalificados de “racionalistas”, o “difusores del pensamiento críticos”. Estas organizaciones tienen por finalidad la propaganda a favor del pseudo-escepticismo y, en consecuencia, la crítica de todo aquello que lo contradiga (religiones, parapsicología, espiritualidad, etc.). Un análisis detallado de la historia y origen de estos grupos puede verse aquí.
Una característica de estos grupos pseudo-escépticos “organizados” es que, por regla general, no realizan investigación alguna. Esto es consistente con su ideología: ¿para qué perder el tiempo investigando algo que, según ellos, se sabe que no existe?. Y en los pocos casos en que investigan algo, lo hacen torpemente o con un evidente deseo malicioso de refutarlo y desprestigiarlo. Características distintivas del pseudo-escépticoEl pseudo-escéptico (con o sin consciencia de las tesis básicas de su ideología) tiene una serie de rasgos que permiten identificarlo con total precisión y sin ambigüedad alguna. El pseudo-escéptico se considera a sí mismo como alguien “racional”. A pesar de ello, tiene frecuentemente conductas bastante irracionales tales como: a) Borreguismo intelectual: el pseudo-escéptico, de forma crédula y acrítica, defiende casi siempre las historias oficiales y las teorías ortodoxas de la ciencia. Para él, el “consenso científico” es siempre correcto.
Cuando el pseudo-escéptico “investiga” un tema (casi siempre por google), lo que hace es comparar la versión alternativa con la versión oficial, y a partir de esta última, ridiculizar y refutar la primera (y difamar a los que sostienen la tesis alternativa). En esto consiste su procedimiento investigativo. Esto lo convierte, en esencia, en un propagandista y apologista de la ciencia ortodoxa, algo que ya ha sido denunciado por algunos ex miembros de los grupos pseudo-escépticos.
El pseudo-escéptico no somete al mismo escrutinio crítico a ambas teorías, sino que asume que la versión oficial es la correcta, y que la teoría alternativa es falsa, y los que la sostienen son charlatanes, crédulos o estafadores.
Por otra parte, el pseudo-escéptico, en general, es absolutamente ignorante de los casos actuales de supresión y censura científica, e incluso tiende a burlarse y reírse maliciosamente si le mencionas este tema. Esta risa e ironía se debe parcialmente a su habitual ignorancia, y parcialmente a su visión idealista de la “ciencia” como algo casi perfecto e inmaculado.
Pero la realidad es que la censura científica existe, e incluso es objeto de investigación por diversos estudiosos.
b) Uso del lenguaje retórico autoengañarse y engañar a los demás: El pseudo-escéptico utiliza el lenguaje hábilmente como una forma de darle mayor peso o credibilidad a su posición, y desacreditar la de los demás.
Por ejemplo, el pseudo-escéptico comúnmente se refiere a los teóricos de la conspiración (o a los que creen en tales teorías) como “conspiranoicos” (conspirador + paranoico) para insinuar que la creencia en una conspiración se debe a una paranoia. Con esto logra (o cree lograr) descalificar a la teoría en sí, y a los que creen en ella.
Sin embargo, el pseudo-escéptico no ve contradicción alguna cuando el mismo defiende una teoría de la conspiración, como ocurre en el caso de las Torres Gemelas, donde los pseudo-escépticos (encabezados por Michael Shermer, quien es el máximo defensor actual de la teoría oficial de la conspiración), defienden la teoría oficial que señala que ese atentado se debió a una conspiración de Al-Qaeda.
La razón por la que los pseudo-escépticos defienden tan férreamente la teoría oficial de la conspiración, es precisamente porque para ellos lo “oficial” es siempre verdad (véase punto 1: borrequismo intelectual)
Otro ejemplo es definir su propia posición como la única “racional”, con lo cuál se estigmatizan las opiniones disidentes o contrarias, las cuáles serían por definición “irracionales”. Con este truco lograr intimidar y suprimir, a priori, cualquier opinión diferente.
También usan una sería de argumentos y frases prefabricados que repiten acríticamente, y que usan para no aceptar ninguna evidencia o argumento en contra.
c) Uso de la fanfarronería, difamación y la injuria como parte integral de su discurso supuestamente “racional”.
Dejando a un lado el tipo de “personalidad” y la educación que se pone de manifiesto en estas personas que injurian, cabría preguntar cómo se puede ser “racional” en un discurso al mismo tiempo que se difama e injuria a los demás. Por otro lado, no parece tampoco muy “racional” el usar un discurso que termina llevando al pseudo-escéptico a ser condenado por un Juzgado, y enriqueciendo económicamente a la víctima de la ofensa.
d) Credulidad extrema e irracional en fuentes de información claramente sesgadas e interesadas en defender un solo punto de vista.
Esta credulidad se debe a que el pseudo-escéptico está dispuesto a aceptar acríticamente cualquier cosa (aunque sea falsa o provenga de una fuente de dudosa credibilidad) que confirme sus prejuicios. Esto es un indicio del nivel de “racionalidad” de estos sujetos.
e) Intenso odio y resentimiento hacia los demás: En general, y salvo raras excepciones, el pseudo-escéptico es una persona llena de resentimiento hacia los demás. Esto se constata en el lenguaje que usa (que, como hemos vistos, lo llevan a veces a ser condenado por injuria).
Tienden a ser personas negativas, amargadas, hostiles, que magnifican temas triviales convirtiéndolos en una gran controversia. Polemizan sobre cosas intrascendentes, y se ganan fácilmente el desprecio, rechazo, mala voluntad y recelo de los demás. Son persistentes en la crítica, la refutación la negatividad y la descalificación. Esto como si estuviesen vengándose constantemente.
Por ese motivo, tienden a ser personas solitarias, con pocas habilidades sociales, y a veces incluso consideradas “nerds” por los demás (aunque no todos los nerds son pseudo-escépticos). Esto lo racionaliza el pseudo-escéptico señalando que “la mayoría de la gente es irracional e inferior; por eso no me comprende, y no me interesa tampoco que lo hagan”. Es por esto que el pseudo-escéptico busca refugio en internet, ya que tiene mucho tiempo libre de ocio (debido a que no comparte frecuentemente con amigos reales), lo que le permite estar casi todo el día conectado a la red, casi siempre participando en foros ateos o pseudo-escépticos, o “investigando” en google la versión de aquellos temas que confirman su prejuicio. Esto crea un cierto círculo vicioso, porque el pseudo-escéptico se resiente al ver a los “irracionales” (= el resto de personas no ateas ni pseudo-escépticas) ser feliz, compartir con amigos, disfrutar de la vida y tener una vida social normal. Esto intensifica el resentimiento y la hostilidad de estos sujetos, y los aísla aun más. El círculo se cierra.
Otro aspecto que consolida aun más este resentimiento, es el hecho de los ateos son una minoría numéricamente insignificante en casi todos los países (con proporciones variables, pero siempre en condición extremadamente minoritaria y rechazada), y ellos lo saben.
Y aun cuando algunas creencias religiosas han perdido adeptos, esas personas que se han alejado de la religión no recurren al ateísmo como una opción de vida, sino que buscan otras alternativas.
Esto coloca a los ateos inmediatamente al margen de la cultura e idiosincrasia propia de la sociedad (que casi siempre tiene una moralidad construida por valores religiosos); lo que les genera un sentimiento de incomprensión y soledad que tiende a causarles un resentimiento aun más profundo hacia los demás.
Recomendación: Si usted quiere hablar en buenos términos con un pseudo-escéptico, lo mejor será que busque un tema de conversación negativo o donde se difame, critique o descalifique a alguien (especialmente si ese alguien cree en Dios o en fenómenos paranormales). Allí el pseudo-escéptico se sentirá como pez en el agua, y expresará su rencor en forma de cruel satisfacción y tono burlón y sarcástico por la miseria, defectos, carencias o fallas de los demás. Con esta técnica podrá incluso ganarse su “amistad” (aunque yo no entablaría amistad con sujetos así)
No tiene que creerme; haga la prueba con varios pseudo-escépticos y vea si es cierto o no. Examine imparcial y objetivamente sus reacciones, y juzgue por usted mismo.
f) El pseudo-escéptico difunde y repite acríticamente rumores, mitos y falsedades contra lo paranormal, tales como que “nadie ha obtenido nunca una prueba positiva a favor de lo paranormal en un test efectuado bajo el escrutinio escéptico”, lo que es falso.
O que “los psíquicos no hacen sus trucos en presencia de magos o que los magos no creen en lo paranormal” lo que también es falso.
g) Tendencia a falsificar, tergiversar y corromper los escritos y opiniones de los demás. Esto se debe parcialmente a la mala intención característica de estos individuos, pero también a cierta debilidad intelectual que les impide establecer matizaciones o distinciones sutiles (ver próximo punto).
h) Pensamiento polarizado o en dicotomía. Frecuentemente, el pseudo-escéptico ve el mundo en blanco y negro. En sus escritos, se pueden leer cosas como “ciencia vs. Religión”, “razón o superstición”, “ateísmo o fundamentalismo religioso”, “escepticismo o credulidad”. Casi siempre cita los extremos de un espectro, con el fin de que cualquier visión intermedia quede excluida.
El pseudo-escéptico también interpreta todo en esta forma dicotómica. Por ejemplo, para él una evidencia es lo mismo que una prueba definitiva, cuando en realidad, la ciencia casi nunca trabaja con pruebas absolutas, sino que datos que apoyan o refutan, en mayor o menor grado, una hipótesis determinada. Por ejemplo, la esclerosis múltiple es una enfermedad de causa desconocida; pero la medicina oficial establece que “Los investigadores no están seguros sobre qué desencadena un ataque. Los pacientes con esclerosis múltiple generalmente tienen un mayor número de células inmunitarias que una persona sana, lo que sugiere que una respuesta inmunitaria podría jugar un papel. Las teorías más frecuentes acerca de la causa apuntan a un virus o a un defecto genético, o a una combinación de ambos. También parece haber un vínculo genético en la enfermedad” . (enlace)
Ahí se habla de lo que “parece”, “apuntan” o “sugieren” que puede ser la causa o los factores desencadenantes implicados. Se matiza el lenguaje usado porque no se tiene certeza de lo que causa la enfermedad. Y estas expresiones no carecen de evidencia, sino que se basan en datos e inferencias extraídos de diferentes datos empíricos. Si bien ninguna de esas hipótesis está “probada”, si tienen base en algún tipo de evidencia (clínica, genética, etc.).
Esto muestra que el respaldo de una hipótesis no tiene que ser pleno o absoluto, sino que en función de la mucha o poca evidencia que exista para tal hipótesis, se considerará esta como más o menos fundamentada.
Pero el pseudo-escéptico no piensa en esta forma. Para él, “o hay pruebas absolutas que demuestren lo paranormal, o no lo las hay”. Blanco o negro. No puede pensar en matices, en grados de evidencia. Esto queda evidenciado por su lenguaje: usa adjetivos y frases categóricas, lapidarias, definitivas, que no dan lugar a duda alguna, que no admiten reconsideración ni discusión alguna. El mundo aparece en ellos como un lugar aproblemático, predecible y perfectamente conocido.
Esta es la forma de pensar propia de los fanáticos, de aquellos para quienes “estás conmigo o estás contra mí” es la consigna fundamental, y que no pueden ver matices intermedios, o gradaciones en las cosas. (Este es otro motivo porque el que una conversación racional con estos individuos es casi siempre imposible)
i) Amor no correspondido por la “ciencia”: El pseudo-escéptico constantemente habla de la “ciencia”, pero el mismo no ha aportado nada al mundo científico. Usa la ciencia (oficial) para desacreditar, imponerse y difamar a los demás; pero él mismo tiende a ser ignorante de la ciencia, y está lejos de ser un científico (la excepción son los miembros de los grupos organizados, algunos de los cuáles si son científicos profesionales)
Exige de los demás que le presenten evidencias experimentales publicadas en revistas científicas peer review, pero él mismo publica sus diatribas y especulaciones en revistas de divulgación que no son científicas (ej: el escéptico digital), o en sus propios blogs personales (que tampoco son revistas científicas). Este es un signo claro de hipocresía y deshonestidad intelectual.
j) Uso del conocimiento para atropellar, difamar, invalidar o minimizar a los demás. El pseudo-escéptico usa lo que sabe como arma, como instrumento de dominación intelectual, moral y personal sobre los demás.
De hecho, es frecuente que su motivación primaria para abordar un tema sea debida a su soberbia, y a la creencia de que será “superior a los demás” si conoce de ese tema. Lo motiva casi exclusivamente la arrogancia y el elitismo, no la ayuda al prójimo o el bien común.
k) Egocentrismo desproporcionado: es frecuente que el pseudo-escéptico esté muy centrado en sí mismo, que busque llamar la atención constantemente y sea una referencia para los demás. Es por esto que trata de actuar como troll en los blogs de los demás, o busca crear polémicas estériles e innecesarias (que son la excusa perfecta para insultar y difamar, y poder descargar así todo el encono que lleva dentro).
l) Por irracional y sorprendente que parezca, muchos pseudo-escépticos afirman que ellos “no tienen creencias”. Pero un examen atento de sus argumentos y actitudes demuestran que sí tienen creencias definidas, tales como:
1) Creencia en que no tienen creencias. 2) Creencia en que el materialismo (en alguna de sus versiones) es 100% correcto e irrefutable. 3) Creencia en que Dios no existe. 4) Creencia en que los creyentes en Dios son irracionales. 5) Creencia en que los fenómenos paranormales no existen (o son imposibles). 6) Creencia en que las pseudociencias son falsas, inútiles o peligrosas (sin distinguir matices entre ellas). 7) Creencia en que la versión pseudo-escéptica de cualquier problema es siempre la correcta. 8) Creencia en que las teorías científicas ortodoxas u oficiales son siempre correctas. 9) Creencia en que cuando fallezcan, serán permanente y definitivamente exterminados. 10) Creencia en que cualquier evidencia a favor de un fenómeno paranormal es necesariamente siempre producto del autoengaño, del fraude o de la extrema credulidad del testigo o del investigador. 11) Creencia en que si criticas al pseudo-escepticismo, eres necesariamente un creyente en Dios o en fenómenos paranormales (pensamiento polarizado) La verdad o falsedad de cada una de estas creencias es irrelevante en este punto. Aquí solo afirmamos que sí tienen creencias (correctas o no), lo que contradice su ridícula e irracional pretensión de ser seres “sin creencia alguna”.
Por último, hay un aspecto que he constatado en los pseudo-escépticos que he conocido en persona pero que no puedo afirmar que sea una regla o norma en la mayoría o en todos ellos. Los que yo he conocido, han tenido una experiencia traumática de jóvenes relacionada con la religión: han sido obligados a ir a la iglesia, o han sido maltratados (ej: sexualmente) por algún cura, sacerdote o algo similar. Esto les creo un profundo odio por la religión y Dios, basado en la hipocresía que algunos curas manifestaron con ellos (al predicar una cosa y hacer otra). Esto puede explicar el intenso aborrecimiento y el lenguaje cargado de odio e ironía lacerante que usan cuando se refieren a algo relacionado con Dios, la religión o los creyentes (y por extensión, a cualquier fenómeno presuntamente paranormal).
Sin embargo, no descarto que la mayoría de pseudo-escépticos no cumplan ese patrón, ya que al ser el pseudo-escepticismo una ideología, puede ser aprendida y creída a pies juntillas sin necesidad de una experiencia traumática concreta.
m) Hipocresía descarada y manifiesta incapacidad autocrítica: el pseudo-escéptico tiende a ser bastante hipócrita y usar un doble discurso en sus diatribas contra lo paranormal. Esto lo hace por su deshonestidad intelectual, y en algunos casos, por falta de capacidad autocrítica.
Por ejemplo, es frecuente leer en las publicaciones pseudo-escépticas como se acusa a los investigadores de lo paranormal de se enriquecen escribiendo libros o dando conferencia sobre esos temas. Pero no dicen que los pseudo-escépticos profesionales se enriquecen y cobran importantes sumas de dinero dando conferencias o escribiendo libros sobre temas paranormales.
Esto lo justifican diciendo que los pseudo-escépticos tienen también derecho a ganarse la vida, o a cobrar; pero este mismo rasero no lo aplican cuando los que cobran son los parapsicólogos o investigadores de lo paranormal. En otras palabras, si es el pseudo-escéptico el que cobra por una conferencia sobre lo paranormal, es alguien “que tiene derecho a ganarse la vida con ello” (y colocan analogías con cualquier otro profesional que cobra por sus servicios); pero si lo hace un investigador no pseudo-escéptico, lo califican de charlatán y estafador. Esto muestra su hipocresía, la inconsistencia de su discurso, y sobre todo, su total incapacidad intelectual para el examen autocrítico y crítico del pseudo-escepticismo.
Otro ejemplo: el pseudo-escéptico critica las revistas donde se publican anuncio de videntes o se “venden misterios”, pero no dice nada del hecho de que algunos líderes pseudo-escépticos publican sus diatribas en revistas con estas características también (al anunciar a videntes, echadores de cartas, etc.). Algunas notas sobre el pseudo-escéptico filosóficoDentro del mundo pseudo-escéptico, existen unos individuos que presentan unas características particulares, que se suman a las características generales antes mencionadas de un pseudo-escéptico común y vulgar. Estos rasgos peculiares son los siguientes. 1) Se considera así mismo como un gran filósofo y pensador. Por este motivo, dedica mucho tiempo a “refutar” a grandes pensadores o intelectuales famosos (ya que considera que si los refuta, demostrará que es superior a ellos). Casi siempre estas “refutaciones” demuestran incomprensión del autor analizado, y consisten básicamente en usar la falacia ad logicam (ver más abajo) y en oponerle, con afirmaciones gratuitas (no referenciadas ni fundamentadas en evidencias fácticas), tesis derivadas de la filosofía materialista en la que cree intensamente el pseudo-escéptico.
Más allá de lo que diga el pseudo-escéptico filosófico, los hechos objetivos que cualquiera puede constarse son.
a) Casi siempre, es un aficionado y diletante, no un profesional ni experto de la filosofía.
b) No tiene publicado libros ni artículos especializados en filosofía, sino que su “artículos” los hace en sus propios blogs o páginas personales de Internet donde puede publicar cualquier cosa por absurda que sea, que solo lee el mismo y los cuatro gatos que por ocio lo leen o debaten con él.
c) La comunidad filosófica no lo reconoce como un pensador brillante (de hecho, ni siquiera saben que existe). En realidad, estos sujetos son conocidos casi exclusivamente por su familia nada más (y gracias a la web, por otros pseudo-escépticos como él o algún curioso ocasional que se tropiese accidentalmente con su página).
d) Casi nunca presenta ideas originales, sino un refrito y mezcolanza arbitraria de los pensadores que ha leído (casi siempre mal digeridos). En los pocos casos que presenta ideas propias, se puede apreciar su pobreza intelectual y conceptual (de hecho, este es un criterio útil para saber cuándo expresa ideas propias y cuando expresa las ideas de otro).
e) Está más interesado en refutar los puntos de vista ajenos, que proponer ideas y tesis personales que resuelvan (o avancen en la solución) de los grandes problemas filosóficos. La razón es que no tiene ideas originales o relevantes (lo que sería muy difícil de hacer en temas complejos); pero sí tiene interés en promocionarse personalmente criticando a grandes pensadores, ya que criticar es más fácil que proponer soluciones creativas e ingeniosas. 2) El pseudo-escéptico filosófico es adicto a la creación de panfletos y manifiestos en defensa de su creencia ideológica (especialmente del ateísmo, del pseudo-escepticismo, del materialismo, del positivismo, etc.). Pero casi siempre estos panfletos son creados como críticas o respuestas a los artículos y comentarios de otros.
3) Uso de la falacia ad logicam (o falacia del falacista) para ganar los debates y las discusiones. Esta falacia consiste en considerar “refutada” una tesis o un texto por el solo hecho de señalar falacias en él. Es la forma preferidade “refutación” del pseudo-escéptico filosófico.
El pseudo-escéptico filosófico emplea esta falacia con la siguiente finalidad:
a) Presumir de una racionalidad superior y de un dominio mayor de la lógica. (El pseudo-escéptico filosófico está muy interesado en que la gente lo vea como alguien super “racional”. Está emocionalmente obsesionado con sentirse “racional” y hacer alarde de ello)
b) Desprestigiar intelectualmente al autor del texto criticado, al hacerlo ver como alguien “falaz”, irracional y estúpido. Esto le permitirá luego emplear un descalificación personal adicional (ad hominem): al calificarlo de sofista, charlatán, imbécil, magufo, “creyente” etc.
c) Impresionar al los lectores, haciéndoles creer que posee una mayor erudición y racionalidad. Con esto logra confundirlos temporalmente, usando términos pseudo-eruditos (casi siempre en latín), o una verborrea filosófica que no viene a cuento.
d) Llevar el debate al plano de la filosofía abstracta y de los juegos lógicos y lingüísticos, y no al plano de los hechos y la evidencia empírica. El pseudo-escéptico filosófico tratará de “demostrar” que los fenómenos paranormales no existen, no apelando a los estudios científicos en el área, sino a disquisiciones filosóficas derivadas de su sistema peculiar (sobre el concepto de materia, los niveles de materialidad, etc.). Esta falacia le permite al pseudo-escéptico filosófico desviar el debate (y reventarlo), ya que al no poder rebatir los argumentos apelando a los hechos, a la evidencia científica y a la documentación contrastable por medios independientes, debe intentar cambiar el tema para concentrarlo en los aspectos lógicos y retóricos del debate, en formalidades o tecnicismo argumentativos, no en los aspectos fácticos y en los hechos sustantivos de lo que se analiza.
La forma en que comúnmente emplea esta falacia es:
a) Tergiversa sutilmente el texto criticado, para poder imputarle la falacia. Casi siempre, interpreta una palabra o frase en la forma más desfavorablemente posible con el fin de poderla “refutar”.
b) Imputa habitualmente en los demás falacias informales, ya que estas dependen del contenido. Y dado que el contenido que el pseudo-escéptico acepta como verdadero (en el tema tratado) es el que deriva del materialismo o es consistente con él, cualquier afirmación o argumento basado en ideas incompatibles al materialismo podrá ser interpretado en forma de una falacia informal. En este punto, solo tendrá que repetir en forma categórica y aproblemática la tesis derivada del materialismo o de la ciencia “oficial”, para “refutar” el presunto argumento falaz.
c) Replica con afirmaciones gratuitas y frases dogmáticas y categóricas (pero de las cuáles él no duda ya que las ha leído en algún libro de alguien que él admira, o cuya tesis acepta). Al lograr esto, considerará al autor criticado como “refutado” (y hará alarde público de esto en otros blogs, foros o páginas, diciendo por ejemplo “miren mi brillante refutación”, o tonterías similares) Hay que reconocer que el pseudo-escéptico filosófico es bastante hábil en el uso de la falacia ad logicam, y se requiere una cierta familiaridad con ellos para percibirlo. (Un tips: el pseudo-escéptico filosófico gasta bastante tiempo buscando en google artículos sobre falacias y aprendiéndoselas de memoria, ya que él piensa que mientras más falacias conozca, más podrá “refutar” a los que estén en desacuerdo con él) 4) Es un apologista y predicador del ateísmo. El pseudo-escéptico filosófico no es un ateo cualquiera, sino alguien que tiene como propósito de vida convertir a los demás al ateísmo. Está en una cruzada personal contra las religiones y Dios (o dioses). Su propósito es: o convertir a los creyentes al ateísmo o (si esto falla, lo que ocurre casi siempre) descalificarlos, ofenderlos y desprestigiarlos moral e intelectualmente. Su lema parece ser: “o te convences con mis argumentos, o eres irracional, y como tal te trataré” (pensamiento polarizado)
Él está tan convencido de que el ateísmo es correcto, que cree que puede convencer a los demás de que creer en Dios o tener alguna religión es fácilmente demostrable como falaz e irracional. Y dado que se considera a sí mismo un gran pensador, asume como “misión” la tarea de convertir al mundo entero a fuerza de razonamientos (casi siempre, bastante pobres, o convincentes solo para él), ya que se considera superior al resto de ateos no filosóficos.
Predica activamente sus creencias, por ejemplo, entrando a foros o blogs de creyentes en Dios para “demostrar” que Dios no existe (y de paso, hacerle propaganda a su propia página, que no la lee casi nadie). Con esto lo único que gana es crear discordia y, frecuentemente, propicia que lo expulsen por troll (añadiendo unos cuantos enemigos más a lista)
El pseudo-escéptico filosófico está tan fanatizado y obsesionado con el ateísmo, que su lenguaje y vida diaria está impregnado de esta idea. No es infrecuente leer expresiones como “saludos ateos”, “besito ateo”, “merienda atea”, “feliz cumpleaños ateo”, “me llamo Henri, pero me puedes decir ateólogo”, “me conocen como el God Killer”, y otras frases ridículas y pueriles similares, que se pueden constatar cuando hablas con ellos en persona (e incluso, si pierdes el tiempo leyendo sus páginas web de poca monta).
Algunos inclusos tienen franelas, y trajes de baño que dicen “soy ateo”, “I’m an atheist”, “debunker of God” y eslóganes propagandísticos similares.
Evaluar las causas psicológicas de esta excéntrica y ridícula actitud escapa a los fines de este artículo. Lo único que se puede decir es que ello refleja el estado intelectual, mental y emocional de estos sujetos.
5) A diferencia de otros pseudo-escépticos, es muy curioso el hecho de que el pseudo-escéptico filosófico usa frecuentemente su nombre real. Cuando le preguntas por qué hace eso, te responderá que lo hace porque es “valiente” y le gusta “dar la cara” (con lo cuál está insinuando sutilmente que todos los demás internautas que usan un nick, y que son la mayoría, son unos cobardes). Esto es un indicio de su nivel de arrogancia, egocentrismo y fanfarronería.
Pero la razón real no es esa. La razón por la que usa su nombre real es porque está desesperado por buscar protagonismo y figuración personal a través de internet (ya que en su vida real, no virtual, es considerado mediocre e irrelevante por su entorno; y es casi siempre rechazado y mirado con recelo por su arrogancia, prepotencia y por su predicación obsesiva e impertinente del ateísmo en todo momento)
El pseudo-escéptico filosófico casi siempre tiene una formación académica común y nada excepcional (generalmente de alguna rama de ciencia natural o tecnología), y dentro de ella no destaca. Es uno más del montón en su profesión, y casi siempre ocupa posiciones subalternas. Esto le causa una gran disonancia cognitiva, ya que él no puede entender como siendo tan “brillante”, no destaca en su vida normal. Especialmente, le indigna observar como otras personas (muchas de ellas creyentes en Dios), lo superan laboral, económica o académicamente. Esto lo llena de ira, encono y envidia, que él descarga insultando genéricamente a los creyentes en Dios y demás “irracionales”.
Otra manifestación de este resentimiento es la actitud provocadora: al pseudo-escéptico filosófico le fascina (podríamos decir, le excita) desafiar y refutar las creencias de la gente, para provocar en ellos malestar e indignación, a la vez que se siente él mismo “superior”. Disfruta que la gente se sienta mal, se incomode, y se disguste ante la provocación pseudo-escéptica. Esto lo justifica diciendo que es “racional refutar las creencias contrarias” (aunque ¿al precio de ser odiado y rechazado por los demás? Él paga el precio, porque no le interesa tener relaciones interpersonales sanas, ni le importa el estado emocional del prójimo, sino más bien usa las relaciones como instrumento de dominio y de figuración personal.)
Es por esto que busca refugio en la web. Allí puede criticar a medio mundo, y sentirse un gran intelectual (aunque realmente sea un sujeto mediocre). Lo paradójico, es que hasta en la web genera resentimientos y mala voluntad hacia su persona (que el pseudo-escéptico filosófico disfruta, por ser tomado en cuenta, y por ser “evidencia”, según él, de la envidia e impotencia que genera en los demás su brillante personalidad, erudición y su irrebatible discurso filosófico). Este tipo de megalomanía intelectual y autoengaño es quizás uno de los aspectos más evidentes de estos sujetos, y también de los que más indignación (o pena ajena) causan ya que a nadie le gusta ver a un sujeto mediocre haciendo alarde de lo que no es.
Es frecuente que las personas que han interactuado con un pseudo-escéptico filosófico desistan de mantener diálogos con él, ya que perciben su dogmatismo, arrogancia y sobre todo su desagradable tendencia a la predicación autoritaria y “catedrática” (en vez de a una conversación amena entre iguales que buscan la verdad mediante el diálogo y el respeto mutuo). Este desistimiento es interpretado por el pseudo-escéptico filosófico como prueba de que su tesis es “irrebatible”, y de que es intelectualmente superior.
La “racionalidad” de esta conducta deberá ser juzgada por cada uno. Escepticismo v2.01 (más recursos) Como aquí solo hemos analizado básicamente las características personales del pseudo-escéptico, remito a las siguientes referencias para un análisis crítico de los argumentos pseudo-escépticos más comunes, y sus tácticas discursivas: http://www.suppressedscience.net/skepticism.htmlhttp://www.happierabroad.com/Debunking_ ... uments.htmhttp://www.skepticalinvestigations.org/ ... tices.htmlhttp://members.aol.com/ddrasin/zen.htmlhttp://www.quackpotwatch.org/http://irrationalatheist.com/freedl.html
_________________ ~ El tao que puede ser nombrado eso no es ni verdad ~
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