Forzando la máquina:
Terence McKenna (y IV)
Hoy volveremos de nuevo a las andadas hablando del personaje que más juego ha dado en mondopsicotrónico, el desde luego irrepetible Terence McKenna. Si habéis estado siguiendo la trayectoria de este vuestro blogs, sabréis que en su día analizamos la vida y obra de McKenna (parte 1, parte 2), y que más tarde hicimos una crítica sobre sus puntos flacos de sus discurso a la par que lo caracterizábamos como una especie de profeta de una supuesta conspiración cósmica cuyo objetivo sería la instauración de la humanidad cyborg. (parte 3)
Desde que escribí este último artículo han surgido algunas voces que—con mayor o menor gracia—(des)califican ahora a nuestro protagonista directamente como "Terence Máquina", el filósofo cyborg heraldo del futuro tecnofascismo. Soy el primero en admitir que esto podría ser así en cierta medida—por eso generé esta última narrativa—, pero también creo que estas calificaciones tan categóricas no son del todo justas en este caso, máxime cuando se tienen en cuenta algunas sutilezas del discurso de Terence.
Así que seguidamente intentaremos compensar esta última lectura analizando algunos puntos en donde las líneas de pensamiento se vuelven difusas. Con este artículo creo que voy a dar por finalizadas mis peroratas sobre McKenna. No se puede decir con certeza que de este agua no beberé, claro, pero vaya: ya lo tenéis bien, ya.

Comentarios (11)
En noviembre de este año llegará a la mente colectiva el meme del 2012 en forma—como no—de superproducción de Hollywood. Es de suponer que el debate sobre la tan traída y llevada fecha—que se ha desenvuelto durante casi más de un cuarto de siglo entre arqueólogos heterodoxos, jipis drogatas e internautas imbuídos en el discurso de lo bizarro—dé el salto al dominio de lo público. De ahí podría derivarse que podríamos estar a punto de entrar en una especie de locura colectiva, aunque claro, esto es tan solo una conjetura.
En mondopsicotronico se dio en su día bastante la pataleta sobre Terence Mckenna. Personalmente puedo decir que existe un antes y un después de exponerme
En estos días en los que la Red está multiplicando tanto la cantidad como la calidad de la información a la que podemos acceder, es de esperar que nuestros mitos—alrededor de los cuales organizamos nuestro pensamiento y por lo tanto nuestras vidas—sufran una recombinación importante, si no una renovación radical (así en plan apocalíptico-eroticofestivo).
Conozco a un par de personas que me han hablado de la acupuntura. Una dice que ha dejado de fumar gracias a clavarse agujas en las orejas. Esto, aunque no lo descarto en absoluto, se me antoja un poco ridículo, así que de acuerdo: es un comienzo de post bastante flojo.
Tengo una especie de teoría sobre la esquizofrenia que más o menos viene a decir lo siguiente: "Esquizofrénico con dinero=artista. Esquizofrénico sin dinero=tarado". Desde aquí ofrezco al campo de la psiquiatría este pensamiento para que algún señor con bata blanca establezca algún algoritmo, teoría o algo publicable.
Cuando buscamos a alguien que nos guíe, que nos de una dirección, tendemos a virar hacia las instituciones. «Bien, iré a la Universidad, o al Ejército—alguien me proveerá de un propósito mayor», pero realmente eres tú mismo quien es el árbitro último. Si te mantienes como árbitro último serás menos susceptible a infectarte con ilusiones culturales. El problema con esto es que puedes sentirte mal por no estar infectado culturalmente. A esto se le llama alienación. Pero creo que la alienación es algo legítimo: básicamente he llegado a la conclusión de que si nos sentimos alienados es porque la cultura en la que vivimos es infantil, ingenua y estúpida.
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