nosceteipsum: ke me la pela ke manipules y edites los komentarios ke dejo en tu blog para ke digan lo ke a tí te dé la gana, imVécil

kon Bé de Bartolo, imVécil

kon Bé de Bartolo, imVécil
Hemos hablado ya anteriormente del concepto que Robert Anton Wilson bautizó como "el jesucristo saltarín": estamos en un momento de la historia en que la cantidad de conocimiento se duplica de forma exponencial—y con ella, la expresión física de la cultura tecnocrática dominante en forma de los mil cacharretes que tenemos por casa.
Se habla ya de transferencias de datos en Internet de un gigabyte por segundo—nada que ver con el minuto y medio que tardabas en bajarte la foto de la Samanta Fox de turno hace poco más de una década con tu módem de 14400 baudios. En el año 2000 Sony inició los trámites para patentar un dispositivo de realidad virtual basado en ultrasonidos—ríete de lo rudimentario del cacharro que salía en matrix, que uhh, sabes: tenía que enchufarse; nada que ver con la máquina del millón que manejaban tus padres; nada que ver, desde luego,con la peonza de tus abuelos.
Si hay una verdadera invasión alienígena es la terminal a la que te conectas a mondopsicotrónico—y la cosa tiene todavía más gracia cuando te encuentras valorando que esto podría ser así literalmente, como hemos argumentado también anteriormente. Pero dejemos de lado de momento las (supuestas) conspiraciones cósmicas y hablemos un poco de como influye el manto tecnológico en que nos hemos criado a nuestras carnes morenas. Darle al botoncito del ratón, que sé que os gusta.