Conspiranoia: papel Albal
para el decondicionamiento mental
Uno de los discursos que se está desarrollando con más rapidez y que encuentra cada vez más adherentes en Internet es el de la Teoría de la Conspiración. El fenómeno es ciertamente complejo y contiene un grueso de dinámicas psicológicas y arquetípicas considerables—me había propuesto no utilizar el término "arquetípico" y lo he acabado por soltar en el primer párrafo, diablos.
Después de algún tiempo metido en foros donde se discuten las teorías conspiratorias y de haber revisado una cantidad considerable de la literatura dedicada al género, servidor ha llegado a ciertas conclusiones funcionales sobre este fenómeno—y cuando digo funcionales me refiero a que las he interiorizado en mi vida de la forma en que (creo) me son más útiles.
¿Merece la pena, pues, pasarse al club de las personas manufacturadoras de gorros protectores de aluminio? Según este estudio realizado en el MIT, aunque estos gorros efectivamente son capaces de repeler algunas radiofrecuencias, precisamente amplían las que se mueven en el ancho de banda en el que—supuestamente—emite el Gobierno (de los EEUU).
¿Entonces qué? ¿Es la idea de los gorros de aluminio desinformación propagada por las agencias de inteligencia para que usemos los gorros? ¿O es este estudio desinformación propagada por las agencias de inteligencia para que NO usemos los gorros? ¿Y quién es el que sale en la foto? ¿Será un masón, un illuminati, un sionista? ¿Trabajará para la CIA, para el MOSSAD, para la Mafia X? ¿Será un agente doble, quizás triple? ¿Será un simple friki con mucho tiempo libre y poco sentido del ridículo? ¿Y si es un reptiliano? ¿O un híbrido concebido por los grises y el gobierno de los EEUU? ¿Llevará un microchip en el cerebro? ¿Un OVNI en el ojete?

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