En noviembre de este año llegará a la mente colectiva el meme del 2012 en forma—como no—de superproducción de Hollywood. Es de suponer que el debate sobre la tan traída y llevada fecha—que se ha desenvuelto durante casi más de un cuarto de siglo entre arqueólogos heterodoxos, jipis drogatas e internautas imbuídos en el discurso de lo bizarro—dé el salto al dominio de lo público. De ahí podría derivarse que podríamos estar a punto de entrar en una especie de locura colectiva, aunque claro, esto es tan solo una conjetura.
De conjeturas es primordialmente de lo que está hecho este meme, y la verdad es que son muchísimas: demasiadas, diría yo. La cantidad de información sobre el 2012 es inabarcable y muchas veces contradictoria entre sí. Si alguien me pregunta si va a pasar algo mi respuesta es simple: no lo sé. Sin embargo, es razonable pensar que si la creencia ya está establecida en las mentes de un número considerable de personas lo más probable es que acabe ocurriendo algo, aunque decir el qué—o incluso tener la certeza de que nos enteraríamos si sucediese—ya es harina de otro costal.
Durante los tres o cuatro años que debo llevar inserto en todo el discurso este de lo extraño me ha dado tiempo a leer de todo y a cambiar mi visión de las cosas en múltiples ocasiones. Seguramente si siguiese en él durante más tiempo volvería a cambiar de opinión otras tantas veces, claro.
De todo este proceso he ido formando un criterio bastante intuitivo a la hora de barajar depende qué información. Soy el primero en admitir que dicho criterio estará de entrada distorsionado por programas culturales instalados en mi psique, así que tampoco lo tomo como algo infalible: contad con que más del 50% de lo que siga en el artículo será mierda.
Teniendo en cuenta esto, empero, intentaré centrarme ya no en las respuestas sobre lo que pueda o no pueda pasar, sino en las preguntas que me han surgido exponiéndome a todo este discurso. Habiendo pues hecho uso del fantabuloso Método Pilatos™—los clásicos nunca mueren, y quien avisa traidor no es—, procedamos a trastear un poco con la cosa esta de lo escatónico-apocalíptico.
¡Viva la pepa! Read more »